La amargura de Danilo o la pesadilla de un candidato malo

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REVOLTILLO

Perfecto Martínez

Perfecto Martínez

“A mí me llenaba de angustia ca­da vez que yo recibía un compañero y me pedía al hijo allí, al hermano allí, al otro allí, al primo allí y el partido por qué no me lo trae, por qué es a tu familia que tú quieres ayudar y al res­to que se lo lleve el mis­mo diablo”.

El ex presidente Danilo Medina, según un audio que se hiciera circular en las redes sociales y algunos diarios digitales, se queja con amargura de que familias enteras se aprovecharan de sus gobiernos, sacaran de él cuantiosos y jugosos cheques, pero, a pesar de que se suponía debían esforzarse por mantener esos privilegios, en cambio se hicieron resistentes al trabajo político en procura de ganar las pasadas elecciones presidenciales. A esa conducta de malos agradecidos atribuye Danilo Medina el hecho de que el PLD perdiera el gobierno y, junto con ello, la importantísima mayoría que ostentaba en el Congreso Nacional y los municipios. Uno se imagina que la reunión del Comité Político a lo mejor no era escenario que dispusiera de tiempo suficiente para que el ex mandatario, por lo menos, hiciera referencia directa, identificara, aunque solo fuere parcialmente, a algunas de esas familias que contribuyeron con su indiferencia a la derrota morada.

Gonzalo Castillo, ex candidato presidencial del PLD

Suerte a Dios que uno de los diarios del país, el Listín, aportó un importante ejercicio periodístico que, a partir de una muestra de sonoros apellidos de familias peledeistas, nos permite conocer más concretamente lo que decía el ex presidente, saber cómo se cargaron empleos a familias enteras y, al propio tiempo, identificar entre estas a los Montilla, Pared Pérez, los Marchena, los Camacho, los Félix Jiménez y otras agrupadas en torno a la JCE y otras instituciones públicas. ¿Pero, se refería Danilo Medina a ellos? En lo particular creó le faltó completar el cuadro e incluir otro detalle, entre muchos más, que no es posible dejar de lado.  Específicamente, el que tiene que ver con la baja calidad competitiva, con la precaria o ninguna fuerza de mercado que siempre denotó el candidato presidencial Gonzalo Castillo. Lo que uno vio y sintió en las calles, en los entornos que habitualmente frecuenta, en el colmado, en las redes sociales, en el concho, en la reunión social, en la conversación entre vecinas, en el dominó… siempre fue la misma constante: que el candidato presidencial no pegó nunca, no generó empatía, no entusiasmó ni a los propios peledeistas, no le gustó a la gente, no inspiró y tampoco logró se le asumiera como opción segura para ganar. En fin y a pesar de todos los malabares que hiciera, Gonzalo Castillo como candidato presidencial no cuajó nunca, no se le reconoció como competidor a a quien había que temer y, aunque tal vez disguste a unos cuantos, representó uno de los peores errores en que partido alguno pueda incurrir en el contexto de una férrea disputa por el control del poder político. El hombre no arrancó nunca! Continuará…

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La Victoria es una inmerecida vergüenza…

El solo hecho de oír pronunciar el término “La Victoria”, retrotrae a la mente de muchos dominicanos la conexión con un pasado asazoro e infeliz. El puente con un reducto miserable forjado en sangre, torturas y muertes, amargamente, el vínculo con un despreciable icono de las peores pesadillas vividas por los perseguidos de los regímenes trujillista y balaguerista. Y porque no admitirlo, nos sigue haciendo testigos de un presente que nos reduce y avergüenza como país. Por eso entendemos que insistir en conservar ese espacio como cárcel, aunque se le incorpore al nuevo modelo penitenciario, es rendir tributo a las atrocidades que en el pasado se ocultaron tras sus paredes y santificar, al propio tiempo, lo que hoy vergonzosamente es, una expresión de lo más sucio y corrompido que sociedad alguna pueda exhibir en la materia. La tristemente célebre cárcel de La Victoria volvió a la palestra la pasada semana a partir de que fuera tomada abruptamente, barrida y sustituida su estructura de mando interno, en una acción dispuesta por la Procuradora General Mirian Germán Brito y que tiene por propósito, según lo externado por ella, dar inicio a los procesos administrativos y técnicos que integrarán el penal al sistema del “Nuevo Modelo Penitenciario”. Aunque pareciera una buena intención, el lugar sigue siendo una dolorosa vergüenza, razón más que suficiente para que sus manchadas y vergonzantes estructuras den paso a un espacio cultural que se convierta en testimonio viviente, en referente presencial de una de las etapas más oprobiosa de la historia política criolla. Dolorosamente hay que admitir que La Victoria es hoy un engendro abominable donde operan las más diversas formas de perversidad, negocios, tráfico de drogas y armas blanca, bandas y grupos intocables, que disponen sus propias reglas de juego y que operan bajo el manto protector de quienes tienen la responsabilidad de hacer cumplir la ley. Nadie ignora que desde allí se planifican acciones criminales de todo género, en lo fundamental a través del uso de celulares que nunca han dejado de contar con señales, a pesar de los amagos hechos mil veces en el pasado. En definitiva, los lastres del pasado, el trauma que evoca solo pronunciar su nombre y la vergüenza de su presente, dejan sin méritos ese espacio que hoy ocupa La Victoria para que siga siendo recinto carcelario, independientemente de cualquier otro apellido con que se adorne…

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Una esperanza válida en la agricultura

Limber Cruz, Ministro de Agricultura

El nuevo Ministro de Agricultura, señor Limber Cruz, ha hecho el anuncio de que el gobierno emprenderá en lo inmediato una guerra contra los efectos negativos de la pandemia en el sector agropecuario, para lo que se enfocará, en una primera fase, en el impulso de los ejes comercialización, implementación de tecnología genética y mayor atención al campo dominicano. Se trata de una buena noticia de la que todos esperan sea cumplida, no solo porque la crisis que nos afecta, al igual que al mundo, hace impostergable que la autoridad garantice la seguridad alimentaria, sino porque el país reúne un enorme potencial para sacar provecho al campo. La vocación agrícola de nuestros suelos, la envidiable ubicación geográfica de que disfrutamos y que beneficia el comercio externo, así como la extraordinaria voluntad de los dominicanos frente al trabajo, nos proporcionan ventajas para que nos desarrollemos como un granero de américa y el mundo. República Dominicana tiene que explotar estos envidiables recursos y emplearse a fondo en desarrollar una agricultura de calidad, abundante y competitiva, de manera que no sólo garanticemos la demanda alimentaria interna, sino que podamos dar el salto hasta convertirnos en abastecedores de granos y alimentos de importantes mercados internacionales. Por eso resulta prometedor el anuncio al que hacemos referencia, que bien pudiera ser el punto de partida para un relanzamiento serio de la agropecuaria, la agroindustria y la agricultura dominicana en sentido general. A partir de lo anunciado por Limber Cruz. El gobierno del presidente Luís Abinader parece decidido a cambiar la actitud y modelos que hasta ahora prevalecen en el campo dominicano, y eso es bueno, saludable e impostergable. ¡En hora buena!

 

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