Lo de INAPA y la defensa del Gobierno…Revoltillo

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Revoltillo

Perfecto Martínez

Perfecto Martínez

 Lo de INAPA y la defensa del Gobierno

El gobierno pudo evitarse el ruido que se ha generado con el nombramiento de Wilton Arnaud al frente del INAPA, indefectiblemente agravado con la defensa asumida a la modificación de Ley 5994, que crea a esa institución. Lo aconsejable era que primero se consumaran los cambios en la citada legislación y, a posterioridad, producir el ahora cuestionado nombramiento del joven dirigente político. Es casi seguro que de haberse aprobado primero la modificación, las criticas habrían sido casi inexistentes tras el supuesto de que el congreso consultaría de manera previa a los actores involucrados al tema agua potable Aunque no suene de su agrado, se estima que las autoridades cometieron “una pifia” innecesaria y que los motivos y argumentos que utilicen para justificarla, no resultaran suficientes para convencer a sectores que cuestionan la decisión y que consideran la misma como inoportuna e indelicada, como es el caso del CODIA, entre otros, que la denomina como “una puñalada trapera”. “Lamentamos que muchos sectores se adelantaran a criticar la iniciativa sin percatarse del espíritu de la misma y de que el propósito no es otro que satisfacer la demanda de muchas comunidades por un acueducto o para que les reparen los que están dañados», ha dicho el gobierno en un comunicado, pero no pocos asocian la decisión de la Cámara de Diputados con la vieja y deplorable tradición de algunos regímenes, que solían hacer de las leyes una suerte de trajes diseñados y confeccionados para obedecer a intereses específicos. Aunque no fuera el propósito y así lo ha hecho saber el gobierno, el controversial tema parecería que coloca al propio Arnaud en una posición incómoda, en tanto lo que la sociedad espera del relevo político, al que él pertenece, es precisamente su negación a las viejas y viciadas prácticas políticas de muchos de sus antecesores. ¿Qué hacer ahora?

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Abinader y la situación de los periodistas

A pesar de tener conciencia plena de los grandes desafíos que tiene por delante el joven gobierno del presidente Luis Abinader y el PRM, todo agravado por una pandemia que persiste en prologase en el tiempo, no puedo permitirme dejar de abordar el cuadro de vicisitudes que agobia a la gran mayoría de los periodistas de República Dominicana. Aclaro que no tengo el propósito de abogar por privilegios a favor de estos, pero la precaria situación que venía golpeando al sector debido a múltiples factores, como la fuerte competencia que en los últimos años ejerce el periodismo en línea y el descenso competitivo del diarismo convencional, se hizo dramática a partir de la pandemia de la Covid-19. La nueva realidad debe ser sabida por las autoridades, que de alguna manera pudieran poner en marcha ciertas iniciativas que hagan menos calamitosa la situación a la que hacemos referencia.  A los bajos salarios, el pluriempleo y las cuestionables condiciones laborales, la pandemia ha sumado cancelaciones, cese temporal sin disfrute de sueldo, pérdida del seguro de Salud- actualmente hasta el del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) está fuera de servicio- y la caída de las vías alternativas a las que recurrían muchos periodistas -programas de radio y televisión, ventas de publicidad- para aumentar sus ingresos y de esa manera encarar las necesidades y demandas de los suyos. No pocos tienen la falsa creencia de que los periodistas ganan bien, pero, a decir verdad, eso solo ocurre con un reducido grupo por causas que por ahora no enfocaremos. Lo cierto es que el periodismo es una de las profesiones más vulnerable y peores pagadas en República Dominicana, realidad a la que contribuye la falta de regulación del ejercicio, la cualquierización cada vez más abundante y la potestad que la “libre contratación” otorga a los empresarios de los medios para emplear personas que ejercen funciones periodísticas sin tener formación académica ni experiencia alguna en la materia. Para el año 2018, según el “Análisis del desarrollo mediático en República Dominicana”, que realizaran la UNESCO y el CDP, el salario promedio de los periodistas es de 25.730 pesos (572 dólares), que apenas representa el 53% del promedio salarial de los periodistas de América Latina y del Caribe, que alcanza los 1.080 dólares mensuales. Considero que, para extender la mano en gesto de solidaridad al sector, el gobierno por ahora no tiene que hacer grandes sacrificios. Bastaría que en principio disponga solo tres medidas de que impactarían de formas muy beneficiosas: (1) Que todas las dependencias gubernamentales que manejan presupuestos de publicidad descuenten administrativamente el 0.5 por ciento que dispone la Ley 10-91 en favor del CDP, hasta que sea modificada dicha legislación y el procedimiento recaiga en la Dirección General de Impuestos Internos; 2) Que el gobierno favorezca la aprobación de una ley que regule la inversión pública en publicidad, lo que evitaría los privilegios irritantes y haría posible una distribución más equitativa de ese importante pastel, que en los últimos años ha superado los 7 mil millones en inversión. Finalmente, que en la medida de lo posible asuma el programa de pensiones para periodistas enfermos y desvalidos, que fuera abandonado por el pasado gobierno por la maligna influencia del entonces director de comunicaciones, señor Roberto Rodríguez Marchena. Aguardaremos.

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Designación de Lucildo Gómez y las expectativas

Me distraigo un poco más en el mundo del periodismo con la finalidad de saludar la atinada designación de Lucildo Gómez como subdirector de Comunicaciones para la región Norte y, de paso, retrotraer la vieja aspiración que tienen muchos periodistas en la Ciudad Corazón con relación a que se reinstale lo que ahora sería la Sub dirección de Comunicaciones para la región Norte. La abolida subdirección de prensa en Santiago fue creada por decreto en el gobierno de Salvador Jorge Blanco en 1982, siendo su primer subdirector el apreciado colega Adriano de la Rosa. Desde entonces y hasta el año 2012, el organismo desempeñó un papel de gran significación en la coordinación de todas las gestiones oficiales para el área de prensa y comunicaciones, canalizaba la participación de funcionarios locales y del gobierno central en programas de la radio y la televisión de la ciudad, gestionaba la colocación de publicidad en los medios locales y representaba una valiosa fuente de empleos para periodistas, fotógrafos, camarógrafos y personal administrativo. La designación en agosto 2012 del señor Roberto Rodríguez Marchena al frente de la Dirección de Comunicaciones del gobierno del presidente Danilo Medina, marcó la desaparición hasta el día de hoy de esa representación oficial en Santiago de los Caballeros. El flamante director de Comunicaciones argumentó que esa oficina no era necesaria y que solo representaba gastos que podían aprovecharse con otros fines más provechosos. De manera arbitraria, por encima de la oposición de muchos periodistas e incluso de dirigentes del PLD, y a pesar de que fuera creada por decreto presidencial, Roberto Rodríguez Marchena finalmente impuso su poder y eliminó la subdirección de prensa. Además, y en otra demostración de desprecio al periodismo “del interior”, amenazó con eliminar los puestos de relaciones públicas en Santiago de los Caballeros de todas las instituciones que tienen su sede central en la capital dominicana. Para provecho del propio gobierno en tanto contará con una instancia de coordinación del trabajo comunicacional y en beneficio de que periodistas y medios de comunicación tengan donde acudir para tramitar cualquier requerimiento profesional, confiamos en que Lucildo Gómez hará las gestiones pertinentes para que su designación sea formalizada con la instalación de las oficinas que alojen la subdirección de Comunicaciones para la región Norte.

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