Los derechos humanos como ideología burguesa

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Henry Polanco

Desde cualquier aula de derecho se enseña y se alimentan la formación del nuevo profesional del derecho con los principios fundamentales de la declaración universal de los derechos humanos,  formulada por la Asamblea general de la ONU en 1945, la cual ha sido adoptadas en las diferentes constituciones burguesas. Y en la constitución de países no alineados dirigidos por la izquierda reformista, en todos los textos consticionales encontramos los principios fundamentales de los más sagrados derechos universales.

Sin embargo observamos la dudas y el escepticismo de muchos cuando se preguntan. ¿ En realidad somos libres e independientes? En realidad respetamos la libertad e igualdad entré los hombres?.entré muchas congestura que han creado unas normativas jurídicas con diferentes enfoques y donde los intereses de poder juegan un papel determinante a la hora de la aplicación del derecho,

Los derechos humanos deben ser considerados como el fruto de una época histórica determinada en la evolución de la humanidad, la sociedad capitalista.

En los texto marxistas observamos  que lo que interesa dejar claro es sin dudas los nexo histórico y ponerlo siempre a la vista de todos, mientras que la burguesía progresista, donde hay que incluir a la izquierda reformista, trata de borrarlo y de ocultarlo.

Se quiere dar a entender que estos derechos humanos pueden formularse independientemente de cualquier época histórica, como se hace en el artículo primero de la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948:

«todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos…».

O se trata sencillamente de limar aquellos aspectos de la declaración de los derechos humanos que sean signos manifiestos de la época histórica que la engendró, y como diría Marx, El derecho no es más que la expresión de la burguesía expresada en ley.

Es cierto que la declaración actual de los derechos humanos se diferencia de la Declaración de Derechos del Buen Pueblo de Virginia de 12 de junio de 1776 y de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano del 26 de agosto de 1789, pero si son las raíces principales dejadas por los ilustrados del siglo XVIII.

Pero aunque sea cierto que los derechos humanos hayan experimentado ciertas modificaciones y cierto grado de evolución, no por ello han perdido su entronque histórico con la burguesía y su revolución.

A los marxistas nos interesa sobremanera destacar el papel revolucionario que ha desempeñado la burguesía en la evolución de la humanidad.

Primero, porque es una verdad histórica, y segundo, porque así se legitima que los trabajadores desempeñen también su papel revolucionario en dicha evolución, acabando de una vez para siempre con la explotación del hombre por el hombre.

Tal vez a partir de ese entonces el derecho humano fundamental sea el siguiente: ningún hombre puede apropiarse del trabajo ajeno o el derecho de propiedad sólo puede basarse en el trabajo propio.

También es cierto que con la llegada del socialismo real la declaración de los derechos humanos tuvo que experimentar algunas modificaciones, que certificara el nuevo estado de cosas existente en el mundo.

Así la Declaración Universal de Derechos Humanos, adoptada y proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948, en su artículo 17 dice lo siguiente: «Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente».

Pudiera parecer que el reconocimiento de la propiedad colectiva es señal de una concesión de la burguesía a favor del socialismo. Pero esto es un engaño: en las sociedades anónimas el propietario no es un individuo, sino muchos individuos. En las sociedades anónimas hay propiedad colectiva, aunque sea la propiedad de un colectivo de capitalistas.

Así que el reconocimiento de la propiedad colectiva no tiene porque ir más allá del reconocimiento de la propiedad colectiva existente en las sociedades anónimas.

Sucede además que todas las economías del mundo son economías mixtas, esto es, una parte de la economía, casi la mitad, es pública, aunque impere la economía privada y la Concepción de explotación mediante la paga salariales son la misma expresión jurídico filosófica.

Así que reconocer como derecho humano el derecho a la propiedad colectiva no es más que el reconocimiento de la sociedad burguesa y del estado capitalista actualmente existente.

También puede considerarse como una concesión al socialismo lo que puede leerse en el Artículo 23 de la Declaración citada: «Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.

Todos sabemos que tener un trabajo no es un derecho sino una posibilidad económica, y que dentro de nuestra sociedad global el empleo es una oportunidad.

Como sabemos igualmente que el Estado no puede garantizar el cumplimiento de ese derecho, ya que el mismo es un  instrumento de regulación para garantizar el interés burgues.

Así que esta declaración de derechos no deja de ser más que una manifestación de idealismo, o ideología burguesa que  fue la que con su revolución en 1789 conquistó su poder y dominio social económico y político.

Dar expresión a un derecho que la sociedad capitalista no puede satisfacer, por ser justamente una cuestión a resolver en el seno de la sociedad civil por los capitalistas, que son los creadores de puestos de trabajo, y no por el Estado. Y el Estado, claro está, no puede obligar a los capitalistas a crear trabajo.

  1. A. Hayek, en su obra Derecho, legislación y libertad, plantea esta misma crítica desde la defensa de la sociedad libre: nadie puede tener derecho a una situación determinada si a nadie se le obliga a proporcionarla.

Pensadores como Hayek tienen la ventaja de expresar la conexión que existe entre los derechos humanos y la sociedad libre, esto es, la sociedad capitalista, incluso la de señalar las limitaciones de tales derechos, mientras que la izquierda reformista quiere, dentro de los límites de la sociedad capitalista, promulgar derechos humanos socialistas, que nunca serán verdaderos derechos porque no se determina quien es el responsable de satisfacerlos.

Los liberales quieren que la burguesía se comporte como tal burguesía y defienden unos derechos humanos que no superen el marco capitalista, y así se comportan como materialistas, mientras que la izquierda reformista quiere que la burguesía se ponga de vez en vez un ropaje socialista, y así se comportan como idealistas.

Los liberales no cuestionan la premisa fundamental del Estado social y democrático de Derecho, esto es, el individuo egoísta.

La izquierda reformista tampoco la cuestiona, pero la quiere reformar, quiere hacer solidario al hombre egoísta. Cuando todos sabemos que la conciencia solidaria de los ciudadanos de las sociedades capitalistas es un acontecimiento puntual y ocasional.

No es una conciencia sustancial del miembro de la sociedad burguesa, ni puede serla.

Es decir que sólo la visión marxista de los derechos humanos cuestiona la premisa del Estado social y democrático de Derecho: el individuo egoísta. Es decir, no quiere reformarlo, sino liquidarlo, como instrumento de explotación del hombre por el hombre, y el renacer real de la sociedad socialista.

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