Ayuntamiento de Santiago no cumple obligaciones ordena ley 176-07

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A pesar de que parece generalizada entre los que ejercen la función de Síndico la creencia de que los Ayuntamientos solo están para recoger basura, la Ley 176-07 fija importantes obligaciones que esas instituciones nunca cumplen.

Y lo peor es que la población no se beneficia de esa visión errática prevaleciente en los gobiernos locales, lo que irremediablemente se asocia a la carencia de programas sostenibles de recogida y tratamiento final de los desperdicios.

Santiago de los Caballeros representa el mejor escenario para comprobar esa errática convicción. Aquí se promociona como principal logro que la ciudad está supuestamente limpia y cambiada, solo que la gente es consciente de que todo se reduce a un simple espejismo.

En efecto, a pesar de que la gestión de Abel Martínez se empecina en vender la falsa realidad de que acabó con la basura, resulta que la limpieza es un “logro” limitado que solo se percibe en el centro urbano y que, para mantenerlo, las finanzas municipales son sometidas a enormes sacrificios.
La administración parece desconocer que el artículo 19 de la Ley 176-07 del Distrito Nacional y los Municipios, le obliga a cumplir responsabilidades como el “Ordenamiento del tránsito de vehículos y personas en las vías urbanas y rurales”, así como “Ordenar y reglamentar el transporte público urbano”.

Todo el que tiene un dedo de frente reconoce entre los peores desastres que afectan a Santiago en la actualidad, lo referente al tránsito de vehículos y el transporte público. Sin embargo, la ciudadanía no conoce que haya intención de dar respuesta estructural al desorden, tampoco que se contemple construir un gran parqueo municipal que dé solución a la sentida carencia de espacios para aparcar en la ciudad.

En lo referente al “Ordenamiento del territorio, planeamiento urbano, gestión del suelo, ejecución y disciplina urbanística”, otras de las obligaciones que dispone la ley, las acciones no pasan de ser comunes y ordinarias, mientras la ciudad presenta un estado de empeoramiento en lo relativo al uso inapropiado de suelos de gran vocación agrícola, entre otros factores, que vilmente son usados para construcción de urbanizaciones y viviendas.

El punto seis del referido artículo estipula como otra de las obligaciones del Ayuntamiento “normar y gestionar la protección de la higiene y salubridad públicas para garantizar el saneamiento ambiental”, pero tampoco en este aspecto la gestión Abel Martínez tiene nada que mostrar y solo bastaría echar un vistazo al caso de las hediondas y contaminadas cañadas que cruzan la ciudad, los asentamientos al borde de estas y el consecuente lanzamiento de desperdicios al Yaque del Norte.

Santiago tampoco ha avanzado en lo que obliga el punto 9 del artículo 19 y que tiene que ver con los mataderos, mercados y ferias. La totalidad de esos espacios, pero fundamentalmente los dos primeros, exhiben una imagen que se erige en el más contundente desmentido de la supuesta transformación que vive Santiago.

El estado actual del llamado “matadero municipal” y el hecho de que mercados como el Hospedaje Yaque, Pekín, Ciruelito y otros, se estén cayendo a pedazos, deja mal parados los logros y bondades del flamante síndico de Santiago.

Ninguno de los elementos citados forma parte de las campañas y propagandas que venden el progreso alcanzado por la Ciudad Corazón en la presente gestión. Igual suerte corren otros compromisos que son desatendidos y sobre los que volveremos.
(Continuará).

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