Ajo y Cebolla: Iglesia Católica, ladrón que roba a ladrón…

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Ladrón que roba a ladrón…

Siempre oír decir que ladrón que le roba a ladrón tiene cien años de perdón. Y me llega el dicho a la mente a propósito del Sermón de las Siete Palabras, un enjuiciamiento que cada Viernes Santos suele hacer “La Santa Iglesia Católica” acerca de situaciones y temas de la actualidad nacional. Si mal no recuerdo, por lo general el sermón se traduce en fuertes cuestionamientos y críticas a las autoridades de turno, la corrupción, el comportamiento de los políticos, la debilidad de la justicia, el narcotráfico, la familia y otros. Esta vez, el foco de atención fueron “periodistas y comunicadores” a quienes la jerarquía católica acusa de ejercicio inmoral”, “chantaje” y “extorsión”, que suelen cometer “contra empresarios, funcionarios y otras personas”. En lo particular pudiera identificarme hasta cierto punto con parte de esos señalamientos, sí porque por años he denunciado y combatido a periodistas corruptos y más fuertemente, a invasores de la profesión (el 43% de estos no estudio periodismo, un 11% hizo la educación secundaria y un 11,6% cursó técnico en periodismo), sujetos que con su rastrero accionar cualquierizan el periodismo y ensucian la moral de todos los que lo ejercemos con sobrada dignidad. De manera que jamás sacaría la cara por vagabundos que se escudan en el periodismo para acometer sus fechorías, pero rechazo con fuerza y firmeza que la Iglesia Católica caiga en el pecado de generalizar, echar a todos en el mismo saco y arrojarles lodo, lo que representa sin duda un acto de ligereza irresponsable y no menos temerario. Solo se generaliza cuando falta valor para desenmascarar a quien se enfrenta o denuncia, más si se toma en cuenta el contexto de los señalamientos y de quien provienen. Lo evasivo de las acusaciones da lugar a interrogantes que probablemente se queden sin repuestas. Por ejemplo, ¿De qué grupo en específico está siendo vocera la Iglesia católica? ¿Habrá entre esos empresarios “extorsionados” algunos de los que recibieron, solo el pasado año, más de 240 mil millones en exoneraciones y exenciones disque para mantener equilibrado los costos y precios de alimentos y construcciones, pero que nunca han rendido cuentas del uso de ese dinero salido del erario?  ¿O los hay dueños de los carteles que, a su antojo, controlan, manipulan e imponen precios en el mercado interno? ¿Hay entre esos políticos algunos que amasaron fortunas robando o cuyos partidos reciben cientos de millones de pesos cada año, provenientes de las costillas del pueblo, con lo que truquean, hacen diabluras y al final nadie sabe dónde va a parar tanto dinero? ¿Hay entre los estafados algún jerarca de una Iglesia Católica cuestionada por los actos inmorales de muchos asotanados y favorecida con privilegios irritantes? ¿Por qué no se completa el servicio a la “Patria” o a quien se está sirviendo desde el púlpito? Generalizar no solo nos quita la oportunidad de conocer con nombres y apellidos a estafados y estafadores, sino que deja abierta la puerta a la pregunta: ¿Los que chantajean son más o son menos perversos que los chantajeados? ¡Felicitaciones a los periodistas de verdad en su Día!

 

 

 

 

 

 

 

 

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About Author

Periodista y escritor con mas de 38 años de ejercicio continuo del periodismo en República Dominicana. Autor del libro "Hacemos Periodismo Digital?

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