Los diablos danzantes de Corpus Christi, tradición y fe

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(Bienvenidos! En armonía con el propósito de fomentar el intercambio cultural de nuestros pueblos, saludamos el «Jueves Cultural», una contribución de Adelso Carvajal para este diario y que disfrutaremos cada jueves. Iniciemos pues).

Culturas Venezolanas

Con Adelso Carvajal

En Venezuela el noveno jueves después del jueves santo, como señala el calendario gregoriano, Los diablos danzantes toman el País.

Desde la primera mitad del siglo XXVII en el territorio venezolano los colonizadores españoles reprodujeron, como en  la América Latina, sus culturas y fiestas religiosas, entre ellas el Corpus Christi.

El ritual del corpus se fue transformando desde la diversidad y así emergieron la cofradía, donde el pueblo se apoderó del Corpus, una tradición que continúa en el tiempo con su carácter religioso con la danza, el color, la vida y el cumplimiento de promesas.  De eso se trata, del cumplimiento de la palabra empeñada al Corpus.  Después del jueves santo “El Santísimo Sacramento”, al cual se le paga la promesa del triunfo del bien sobre el mal.

Existen diferentes colectivos cofradías, cada uno paga su promesa de acuerdo al ingenio de cada promesero.  Por eso cada uno oculta su rostro con máscaras, por fuera demonios, por dentro una fe absoluta al santísimo Sacramento, con sus contras, la cura de todo mal.  Con su Daza pasos en forma de cruz, mientras las maracas instrumentos originarios con su sonido aleja todo mal.

Existe una estructura de jerarquía. El diablo mayor:  es el encargado de rezar pedir por todos. Su jerarquía es vitalicia, él tiene diablos auxiliares.

El arriero o perrero: vela por el orden y los promeseros.

Sayona: representa la madre de los diablos se encarga de que todos esté en orden y a tiempo para que se cumpla la devoción de las promesas

El corpus: siempre adelante llevado por autoridades de la iglesia para que no quede duda de que el bien triunfará sobre el mal.

Año tras años los promeseros dan su mayor esfuerzo esta tradición es llevada de abuelos, padres y nietos una tradición familiar que no se puede perder.

Las máscaras, trajes, e instrumentos musicales, llevan un tiempo de preparación donde todos apoyan desde la más humilde de la familias, las comunas y el gobierno Nacional.

El trabajo colectivo es enorme para lograr que año tras año esta tradición se mantenga para que todo sea perfecto, un día a día en la preparación de cada detalle

Una Tradición que fue declarada patrimonio cultura de la humanidad por la UNESCO desde una tierra bendecida por Dios Venezuela.

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