Después No Digan… Razonando

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Razonando

Alejandro Espinal

Por Alejandro Espinal.

El 30 de abril del año 2018, el consultor jurídico del Presidente de turno, Danilo Medina, anunciaba la ruptura de relaciones diplomáticas con la República de China (Taiwán); así como la apertura de relaciones con la República Popular de China.

El anuncio del doctor, Flavio Dario Espinal, cayó como balde de agua fría en el Departamento de Estados de los Estados Unidos, es como si su hermano menor se haya puesto de «malcriado», desobedeciendo las directrices de la cabeza de la familia.

Para el país más poderoso del mundo era inaceptable que su rival económico y político  pisara tierras caribeñas en competencia comercial, pero a la vez en amenaza militar, por la cercanía territorial.

El 7 de septiembre del 2018, el Departamento de Estado, llama a Washington a sus representantes en Panamá, El Salvador y la República Dominicana, para consulta. Eso por si solo explica todo el disgusto. Los tres países habían roto las relaciones con Taiwán.

Con todo y enojo del país del Norte, el 2 de noviembre el presidente, Medina, visitó China y fue recibido por su homólogo chino XI Jinping.

Fue la primera visita de un jefe del Estado dominicano al gigante asiático. Allí, ambos mandatarios, firmaron distintos convenios y se habló de grandes colaboraciones.

Al gobierno dominicano se le ofreció de todo. Sin embargo, pronto «Se cambiaron los papeles» como dice la popular bachata.

Las elecciones del 2020, fueron ganadas por el partido opositor, el Revolucionario Moderno (PRM), llevando a la presidencia al licenciado, Luis Abinader, quien en su toma de posesión le tiró un block de hielo a las relaciones con China, al prometer fortalecer las relaciones estratégicas con Estados Unidos.

«Fortaleceremos nuestras relaciones estratégicas con EE.UU, nuestro principal socio comercial y el lugar donde residen dos millones de compatriotas”, proclamó Abinader, en presencia del embajador chino y del Secretario de Estado Norteamericano, Mike Pompeo, el mismo de la llamada a Danilo Medina, para hacerlo desistir de modificar la Constitución para reelegirse por segunda vez.

El presidente Abinader, quien tomó el mando en medio de la pandemia de Coronavirus, ha dedicado tiempo y recursos para enfrentar la situación, incluyendo un acuerdo con la empresa británica AstraZeneca para adquirir 10 millones de dosis de la vacuna contra el COVID-19, las cuales aún seguimos esperando.

Pidió ayuda a su socio comercial para inmunizar sus compatriotas y no ha recibido ni alientos.

A través de su cuenta de Twitter, le solicitó a su homólogo estadounidense Joe Biden no permitir que países de menor desarrollo y aliados tradicionales de los Estados Unidos, como República Dominicana, se queden sin acceso inmediato de la vacuna de AstraZeneca.

Ahí llegó «El gigante asiático», con casi dos millones de vacunas. No son gratis, pero es un gran acto de solidaridad de China.

Manos que dan, manos que esperan…

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