«Las 13 cantaritas de Fin Espinal», un ingenioso método de ahorros

0

(Nota del editor: Este sábado es Día Mundial del Ahorro, ocasión más que oportuna para retrotraer y compartir el ingenioso sistema de ahorros que desarrollara hace décadas un «chofer del concho» de la ruta Tamboril-Santiago, Don Fín Espinal, una historia que rescata y nos regala el acucioso comunicador Alejando Espinal).

«Las 13 cantaritas de Fin Espinal»

Razonando…

Alejandro Espinal

Por Alejandro Espinal

Con motivo de celebrarse este 31 de octubre el día mundial del ahorro, quiero recrear un artículo publicado en el Listín Diario, con el título: “Las 13 cantaritas de Fin Espinal”.

El escrito fue hecho por el luchador anti-trujillista, José Espaillat González (Che), nativo del municipio de Tamboril. No transcribo el mismo porque se me ha hecho difícil encontrarlo de manera íntegra.

Dicho artículo se refiere al ingenioso sistema de ahorro que desarrollara el señor Delfín Espinal Rodríguez (Fin), mi tío, hermano de mi Papá.

Fin, como le decían, fue miembro de la Banda de Música de Tamboril y chófer de carro de la ruta de Tamboril-Santiago, desde los tiempos que el pasaje costaba cinco centavos.

También, transportaba las valijas del correo de Tamboril a Santiago y viceversa. Además, acarreaba los envíos de la Farmacia Normal a otros establecimientos farmacéuticos que existían en la llamada Villa de los samanes.

Por su seriedad, puntualidad y respeto, trasladaba a colegios de Santiago de los Caballeros a hijos de personas con cierto poder económico.

Debido a la amistad que desde muchachos mantuvo José Espaillat (che), con Fin Espinal,  éste tuvo conocimiento de la estructura de ahorro del personaje en cuestión.

El sistema consistía en tener en su habitación 13 latas de las usadas para envasar un kilo de pasta de tomate, en cada una de ellas Fin Espinal distribuía el dinero ganado al final de cada jornada de trabajo.

Así repartía sus ahorros: 50 centavos para neumáticos, 20 para reparaciones, 30 para alimentos, 25 para medicina, 15 para recreación, y así sucesivamente hasta llegar al final de sus 13 cantaritas.

Cada una tenía un propósito. Por ejemplo, si compraba una caja de cerveza, lo que costaba cada una, lo depositaba en una de las latas.

Cuando se agotaban, ya él tenía el dinero de reponerlas.

A pesar del modernismo de los bancos, ése es un estilo de hombre organizado.

Con esa disciplina del ahorro, construyó su casa muy moderna para la época y nunca le faltó nada.

Entérate
Share.

About Author

Leave A Reply