El flamboyán desafía la pandemia con derroche de colores

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Desafiando la pandemia que atemoriza a muchos y resuelto a dejar sentir su imponente presencia, el flamboyán asalta con sus intensos colores calles, caminos y rincones de República Dominicana.

A pesar de la bruma, la sensación de distancia y la incertidumbre acerca del futuro inmediato, desafía con su derroche de belleza y se impone como especie que encarna uno de los más sublimes espectáculos de la naturaleza.

Es como consuelo a la ausencia del olor a playa y el candor de la arena, a la falta del mormullo de los riachuelos; sencillamente  brota risueño pintando calles y patios de Quisqueya con sus arrebatados colores cargados de belleza y tan intensos como el fuego.

A pesar de dolor a muerte y la pena por los enfermos, el exquisito árbol nos regala un espectáculo teñido de rojo fuego, que invita a posar la mirada y disfrutar la naturaleza, una obra de arte que refresca el alma, una exhibición natural que alimenta la existencia del más insensible de los mortales.

Aunque su visita es habitual para estos tiempos, ahora es más especial; es como un asalto de algarabías, una sensación de frescura visual sinigual, una oportunidad de sacar cuerpo al intenso calor y al temor a la pandemia.

En nuestro país este árbol, nativo de Madagascar, tiene una fuerte presencia en ciudades como Santo Domingo, capital de la República, Santiago de los Caballeros y en La Vega, así como en otras muchas, esta última también conocida como “la Ciudad de los Flamboyanes”.

La Vega es uno de los puntos de la geografía nacional donde más abunda el flamboyán, destacándose el hecho de que existe una larga avenida solo poblada con esta especie, lo que para la temporada de florecimiento, se convierte en un atractivo que no se puede evitar y que provoca la visita de muchos que se trasladan para gozar del espectáculo solo visible en verano.

Aunque existe una variedad de colores que abarca el amarillo, anaranjado, blanco y el rojo, es este último el que más abunda en dominicana y sin duda, el que con mayor insistencia provoca la atención por lo deslumbrante de su belleza y por lo intensa que se hace su presencia.

No sin razón este derroche natural, este asalto a la vista humana, es considerado por mucho como una obra de arte que la naturaleza regala para el disfrute pleno.

El flamboyán se ha convertido en motivo y musa preferida por artistas, poetas y pintores, que plasman su sentimiento particular en obras de diversos géneros de las que disfrutados todos.

El espectáculo que encarna su colorido de fuego se hace común para esta época en muchos países tropicales y subtropicales, entre los que tiene República Dominicana la dicha de estar.

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