¿POR QUE DESCIENDEN MARGARITA Y LEONEL?

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Oscar López Reyes

(El muy celebrado 53.7% de la preferencia electoral que la Gallup-Hoy otorga a Luis Rodolfo Abinader ha sido la confirmación de la vox dei o vox pópuli (noticia sabida), pero pocos razonan entorno al descenso de Margarita y Leonel. Desentrañemos el acontecimiento, con paciencia).

La condescendencia, que remolina en los entresijos de la filosófica Ley de  la unidad y lucha de los contrarios, está personificada en el tres veces jefe de Estado y  candidato presidencial de la Fuerza del Pueblo, Leonel Fernández, cuya  esposa Margarita Cedeño se monta -como postulante para continuar en la vice-presidencia-  en la patana junto a un competidor/representante de una “hermandad” que a uñas  y dientes ha buscado  aniquilar a su consorte. Ese fenómeno despierta callada  curiosidad y escozor, por el destello del fracaso del diálogo y la insolidaridad conyugal.

La tolerancia contraría el sectarismo y el totalitarismo. O sea, encuadra en la broza  de los derechos humanos, el pluralismo, la democracia y el estado de derecho. Consiste, acorde con la Declaración de Principios de la Unesco, “en el respeto”, “la aceptación” de “nuestras formas de expresión y medios de ser humanos”, “la armonía en la diferencia” y en “sustituir la cultura de guerra por la cultura de paz”.

La sociedad  está cundida de intolerancia, especialmente en los deportes, la religión y la política, que se exterioriza  en la discriminación particular y en el desquiciamiento de no designar en la administración pública a una persona digna que no acepte vociferar  pamplinas a beneficio de funcionarios y proyectos políticos, y que se destituya a “camaradas”, porque militan en congregaciones que no concuerdan con la línea oficial.

Pero, en un contexto más amplio, ¿cómo se manifiesta la intolerancia? Plasmemos diez muestras, las cinco primeras negativas  y las  cinco últimas positivas:

1.- No dirigirle palabras y agredir verbal o físicamente a un oponente político, religioso y deportivo. .

2.- Quitar y/o romper afiches, volantes o cualquier otra propaganda del contrincante.

3.- Censurar y hostigar a una persona, porque no está de acuerdo con sus planteamientos.

4.-Dejar de leer un artículo  y no escuchar un programa, porque su productor está en favor de mi contrario.

5.- No soportar a los negros o a los blancos.

6.- Ser intransigente frente a la ocupación militar de la Patria.

7.- No consentir el quebrantamiento de  las leyes.

8.- Rechazar las violaciones a los derechos humanos.

9.-  Impugnar  el saqueo del patrimonio público.

10.- No tolerar la violencia, la mentira ni el engaño.

Y, ¿cómo se pronuncia la intransigencia en la transversalidad política-marital?, y ¿cuál es la novedad en la campaña electoral del 2020?

Indudablemente que un tópico sorprendente ha sido el lance de la vice-presidenta Cedeño contra el candidato de la Fuerza del Pueblo.  Ella trascendió a la palestra pública y fulguró en la “Torre de Babel” a la sombra de Fernández, a quien ahora traquetea con el despecho político porque, concordante con sus decires, su pareja no aceptó la propuesta del presidente Danilo Medina para que llegaran a un consenso, a fin de candidatearla para el cargo número uno del Estado.

Madrugó la contra-consigna, a lo que el sabio ruso de Vladimir Ilyich Lenin (1870-1924) identificó como “la médula de la dialéctica”. Mientras Fernández expresó  que el voto automatizado era vulnerable para las elecciones del 15 de febrero, Cedeño  sostuvo que representaba un paso de avance, porque volver a contar manualmente las boletas sería muy complicado, en tanto conciliaba con Medina.

Las desavenencias Danilo-Fernández vienen desde principios del siglo XXI. Al término de  la competencia presidencial del 2007 entre ambos, el primero  proclamó que “Me venció el Estado”.  Luego  de  tomar  posesión como primer ejecutivo de la Nación, en el 2012, matizó que “recibí un maletín lleno de facturas” y, en lo adelante, no ha escatimado ocasión para darle golpetazos a su rival inter-partidario, ante la mirada imperturbable de Cedeño.

La noche del domingo 19 de octubre del 2019, Fernández  renunció como presidente y miembro del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), en el que militó durante 46 años,  y anunció la formación de  la Fuerza del Pueblo, en la culminación de una prolongada disputa con el presidente  Medina, por  el liderazgo de esa organización, cuyas relaciones sufrieron un resquebrajamiento.

Los motivos de la dimisión fueron por su denunciado fraude en las primarias del PLD del 6 de octubre para escoger a su candidato presidencial  para las elecciones del 2020, en las cuales  fue proclamado ganador  Gonzalo Castillo, precandidato respaldado por Medina.

Fernández señaló que en esa organización se perdió el equilibrio y que la facción grupal de Medina se había convertido en una “oligarquía de hierro”, desconectada de sus estructuras, que “violaba los pactos y amparada en un gobierno que acosa, que silencia las voces que se le oponen, que presiona y que no se sonroja para atropellar”.

Tras sumergirse en la “reflexión”, Cedeño se quedó en el PLD y  aceptó ser la candidata vicepresidencial de Gonzalo Castillo. Sus pronunciamientos son antológicos y paralizan los párpados: hay disgusto en el matrimonio, que en las encuestas ella cuenta entre un 63% y un 65%, y que su “amado” esposo sólo tiene un 8%, lo que se interpretó como un desparpajo burlesco, porque implícitamente dijo que será aplastado por su contrincante.

En un primer momento, Fernández  calló;  en un segundo afirmó que Cedeño tiene derecho a tomar sus propias decisiones  y,  el martes 26 de mayo del 2020, manifestó que “soy tan democrático, que todas las noches me acuesto con la oposición”.

Los dominicanos se limitan a susurrar  por lo bajo, por “prudencia ante un tema delicado”, y porque no saben  si se cumple  o no el protocolar juro nupcial de fidelidad,  cooperación y  socorro mutuo en las buenas y en las malas, como tronco del  proyecto de vida fundamentado en principios y valores.

Francamente, se empadronó  una controversia entre el amor contrayente, que no ha  sido incondicional, y la adoración estatal, que  se acolchó condicional.  La autoestima ha zumbado sobredimensionada, con ostentación y  señorío,  y la individualidad del deseo de poder supremo ha vencido a la ternura de la boda.

Otro egregio, el alemán Carlos Marx (1818-1883), postuló que  “La existencia social determina la conciencia social…”.  Definió como existencia social las condiciones  económicas y como conciencia social las ideas políticas, morales,  filosóficas, artísticas y religiosas.  Y el aforismo refiere,  festivamente, que el amor y el interés se fueron al campo un día, y que más pudo el interés que el amor que le tenía.

En el rejuego de rumiar en las escaleras palaciegas, ella se enredó en las subjetividades y en las patas de los caballos. O más directamente,  ha sido víctima de trastadas  y el autoengaño, por su pobre  interpretación de la filosofía de las contradicciones y  las ciencias socio-políticas. Desde  hace cinco años –nos confidencian  cercanos del “amado”-  le ha venido  “dando golpes bajos”, consciente o no, de que el de  la más alta esfera la ha  instrumentalizado propagandísticamente y que, por ausencia de confianza, no la seleccionó candidata presidencial.

¿Cuántas serían las pérdidas…?

Acaso desperdició Cedeño la oportunidad de acompañar a su esposo como candidata vicepresidencial, lo que hubiera sido un hito histórico, por lo que terminó  extraviando  la confianza de las dos trincheras. ¿Perderá  la Vice? y ¿No volverá a ser la Primera Dama?  El pacifista líder hinduista Mahatma Gandhi (1869-1948) postuló que  “Si el amor no es la ley de nuestro ser, todos mis argumentos se hacen añicos”.

Se asume que Fernández no apoyó a Cedeño por entender que no iba a transferir todos los esfuerzos que ha invertido en una persona en la que desconfía, que parte de los votos que se le adjudican son la deriva de la unión matrimonial y que no era cierta la propuesta de Medina de promoverla como candidata presidencial.

  ¿Ha influido la falta de apoyo de Cedeño en la puntuación que las encuestas otorgan a Fernández?

El ex  mandatario cuenta con ventajas ostensibles: 1) su obra de gobierno (el Metro, los túneles y elevados, la nueva Constitución, etc.),  2) su carisma, 3) su capacidad discursiva persuasiva, 4) su experiencia de Estado,  y 5) la alianza con cinco partidos y agrupaciones: PRSC, PQDC, FNP, BIS y PUN.

Y sus desventajas retumban en la vesícula de sus enconados opositores, dentro y fuera del PLD:

1.- La guerra sin cuartel de las más altas instancias del Palacio Nacional, enquistadas en la cúpula del PLD.

2.- El respaldo de la esposa a su rival ponzoña como una estocada, en vista de que  ha influenciado a un segmento  de ese millón de votos que Fernández sacó en la convención interna de octubre, bajo el postulado de que si ella no le acompañó, por qué yo tengo que servir de carne de cañón. Cedeño no suma cuando  resalta su “apetencia” palaciega  y victimiza a Fernández, en tanto que la  “ruptura política”  se encasilla como un reflejo de la desunión y la decadencia familiar. Y agrega en quienes la ven como la obra pragmática de la independencia de la mujer y por la utilización de su cargo para promover los planes sociales.

3.- Postulado por un partido de mediano tamaño, recién constituido, que no ha crecido lo aguardado por la incidencia de los dos puntos precedentes.

4.- Señalamientos de corrupción e impunidad en sus gobiernos, como  Félix Bautista, Víctor Díaz Rúa y Diandino Peña.

5.- Rodeado del mismo equipo de trabajo, con escasas caras nuevas visibles.

La  tolerancia de Fernández se encopeta como un modelo, y juega con esa quietud, aunque le perjudique. Por esa generosidad y decencia, y por acogerse a la Declaración de Principios de la Unesco, Fernández actúa como un francés ultraliberal, en una nación ancestralmente machista, cuyo gigantesco segmento posiblemente no ha conquistado. Todos  los factores citados -más en contra que a su favor, determinan el 8.6% que le adjudica Gallup-Hoy. Y parece que, al  clavar el cuchillo, a Cedeño el líquido le salpicó y se  mató como Chacumbele, en una lección que tendrá que ser asimilada con todas sus aristas.

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