Entre galleros y políticos, Razonando…

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Razonando…

Alejandro Espinal

Entre políticos y galleros.

Por Alejandro Espinal.

En nuestro país la política y el Juego de gallos apasionan a un gran segmento de la población. Hay ciudadanos que participan en ambas actividades, como el ing. Quique Antún y el prof. José Izquierdo.

El político se dedica el año completo a promover sus ideas en favor de los «intereses», del país.

Discursos aquí, reuniones allí, y promesas por allá.

La política es una ciencia que requiere de muchos estudios para conocer la sociología de los pueblos. Necesita el político saber de economía para enfrentar los diversos cambios en éste mundo globalizado.

También debe tener conocimiento de religión y cultura, ya que éstos son dos componentes esenciales para definir una nación.

Nuestro padre de la Patria, Juan Pablo Duarte, escribió que la política no es especulación, es la Ciencia más pura y la más digna, después de la Filosofía…

Juan Pablo Duarte, Padre de la Patria.

A parte de la pureza que como ciencia tiene la política, también es un arte, donde el político con sus discursos y verborrea encanta a las masas y las atrae a su dominio, convirtiéndose algunos en «encantadores de serpientes». Se dice que en la política y el amor no siempre dos más dos son cuatro.

En nuestra historia política reciente, hemos tenido tres grandes oradores, el doctor Balaguer, el doctor Peña Gómez y el doctor Leonel Fernández. El prof. Juan Bosch, no era un orador histriónico; sin embargo, con su lenguaje llano y didáctico encantaba el auditorio.

Profesor Juan Bosch

Los galleros, en la llamada tierra del merengue y la bachata, provienen mayormente de los campos, donde las peleas de gallos es un pasatiempo que les seduce.

Los aficionados a asistir a dichas peleas, gritan y apuestan dinero viendo estás «aves finas del combate» matándose para demostrar su valentía.

Todo el Caribe está lleno de seguidores de este entretenimiento, a pesar de que en muchos países es una actividad prohibida y considerada una crueldad en el trato de los animales.

En la política y en las peleas de gallos, hay sus trucos. Políticos corruptos y galleros pocos éticos que recurren a envenenar las espuelas para vencer fácilmente, al contrario.

Donde hay una diferencia del cielo a la tierra es en el honor de la palabra empeñada.

El político sin honor no para de mentir y cambia de criterio según sople el viento. En tanto, el gallero honra su palabra; cuando pierde, paga. No importa el monto, sea mucho o poco…

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