Bosch: Historia y Recuerdos

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Por Mario Crescencio Burduan

Crescencio Burduan

Tercera parte

El año de 1935 fue de grandes iniciativas para el profesor Juan Bosch. En enero casó con la distinguida joven Isabel García Aguiar, una mujer que se destacó por ser luchadora incansable en beneficio del desarrollo de la zona de Herrera de la cuidad capital, de donde era nativa. La calle más importante de ese sector lleva su nombre.

En ese año, Bosch publicó varios cuentos y artículos en los periódicos nacionales. Más tarde pasó a dirigir la sección literaria del Listín Diario y publicó su libro «indios apuntes históricos y leyendas”. Fue nombrado en la dirección general de estadísticas donde organizó el censo nacional de población de la República Dominica.

Aunque trabajaba para el Estado, Bosch vivía disgustado por las acciones negativas del gobierno de Rafael Leónidas Trujillo, quien sabía del gran talento del escritor. El generalísimo lo envió a buscar en una oportunidad para nombrarlo diputado de la República, noticia que fuera comunicada a través del señor Mario Fermín Cabral.

Bosch se negó aceptar la propuesta del “jefe” y se marchó hacia la isla de Puerto Rico, bajo la excusa de que tenía que llevar a su esposa para un tratamiento médico relacionado con un embarazo. Partió, además, con su primogénito León con la intención de no regresar hasta que el dictador saliera del poder; y así fue, no regresó hasta la muerte de Trujillo.

La partida de Juan Bosch fue muy triste para él, su familia y amigos. Dejar su suelo patrio y truncar todos sus anhelos de servir a su país, constituyó un gran agravio. Partió solo llevando en sus bolsillos la pírrica suma de noventa dólares. No sabía cuál sería su suerte en la Isla del Encanto, pero llevaba en su conciencia un paquete de valiosas inquietudes. Su gran talento en el mundo de las letras, ya estaba experimentando.

Era un hombre de conceptos universales y estaba dispuesto a incursionar en todo lo que honradamente le fuera de provecho para su crecimiento personal en todos los órdenes. En Borinquén le esperaban buenos amigos, los cuales le sirvieron de soporte para establecerse en esos lares.

Al llegar al país de Eugenio María de Hostos fue recibido por Nilita Viento, presidenta del Ateneo de Puerto Rico, y el poeta Luis Muñoz Martín, quien más tarde resultó electo gobernador de la isla.

Desde su llega a Puerto Rico se incorporó al quehacer literario. Con apenas un mes de estadía, fue contratado por Adolfo Hosto para dirigir la recopilación de las obras del maestro Eugenio María de Hostos. En esa época publicó su libro “Mujeres en la vida de Hosto» y en marzo de ese mismo año, nació su hija Carolina Bosch García.

En noviembre del referido año, don Juan dictó una conferencia en el Ateneo Puertorriqueño, titulada con el «Mujeres en la vida de Hosto”. En enero del 1938, el profesor Bosch viajó a la Habana Cuba para supervisar los trabajos de las obras completas de María de Hostos. En la mencionada ciudad, se reunió con Enrique Cotubanama Henríquez, con quien conversó ampliamente sobre la Fundación del Partido Revolucionario Dominicano (PRD).

Juan Bosch, en procura de seguir desarrollándose como escritor y desde el exterior seguir siendo una voz de denuncia sobre los males del gobierno de Trujillo, tomó la decisión de establecerse en la mayor de las Antillas, Cuba. Para esa fecha, los diputados de ese país le solicitaron al profesor Bosch, su participación en la redacción de la Constitución Cubana. Petición que él aceptó.

Durante el año 1939, Juan Bosch accionó ampliamente haciendo uso de su intelecto. Dictó una serie de conferencias en cuba y puerto Rico sobre la República Dominicana para desde esos escenarios denunciar a todo el mundo lo que estaba sucediendo en su querida patria. Además siguió publicando cuentos y otros textos literarios, en revistas. Cubanas y puertorriqueñas. En esa fecha editó la segunda edición de la novela «La Mañosa» y la Biografía de Eugenio María de Hostos, «Hostos el Sembrador”.

Continuará…

 

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