Modelo neoliberal no termina con la pandemia, se redimirá

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Por Henry Polanco

Para muchos analistas la crisis de la pandemia del Coronavirus provoca una revolución para  el nuevo orden humanitario, que significa un sistema capitalista más humano y quizás menos explotador.

Algunos expertos se hacen la ilusión tras la amargura de errores cometidos por gobiernos del primer mundo o sistema político capitalista que en su orden mundial y cultural parecían ser impenetrables y innecesarias política del antiguo Estado de Bienestar, ya que la competencia y la calidad habían resuelto las necesidades más importantes de los seres humanos, hoy en democracia representativa burguesa.

¿Cómo seria el mundo después de la pandemia?

Como todo género de audacias imaginativas dan la vuelta al mundo globalizado y vuelven a darla, para rediseñar los cabos sueltos y desempañar los detalles más altruistas.

Algunos claman por «volver a la normalidad». Otros alientan la ilusión de que «muerto el Coronavirus se acabó la rabia» del modelo Neoliberal.

Algunos más dan tono verde ecologista a sus elucubraciones y, desde luego, no faltan los predicadores que entienden el conjuro del mal gracias a providencias divinas  y extraterrestres, dara nueva soluciónes, mientras atienden la suma de los «diezmos».

Y no pueden quedarse atrás también los think tanks, o Tanques de pensamientos, los grande asesores intelectuales, los grandes académicos o los «gurússes » para toda ocasión, así los grades juristas que con analizar la las leyes resuelven el problema de la sociedad.

Ya despliegan las artes del oportunismo, y el menú completo del reformismo, para instalar los dispositivos de la falsa conciencia convertida en «sentido común», actualizados con estadísticas e infografías.

Les urge entretenernos con la ilusión de un «nuevo modelo del capitalismo humano»» y progresista, redimido de sus horrores por gracia de la pandemia.

Una carrera loca por «adivinar» el futuro se ha desatado. Se encendieron las alarmas en los tableros del control ideológico dominante porque ven derrumbarse las emboscadas que durante décadas han infligido en la conciencia individualista de la misma humanidad, que el capital ha tendido contra los seres humanos.

Están alarmados y han soltado a sus jaurías para un secuestro informativo e ideológico, el futuro (de nuevo un orden) e impregnarlo rápidamente con más de lo mismo.

Para los opresores, es igualmente importante infestar el futuro con sus «nuevos» –viejos– valores, ya que encontrar la vacuna contra la codiv-19, se hecho difícil en inpredicibles.

Ambos son, para ellos, grandes negocios.Están tratando de maquillar el sistema económico dominante, sus salas de tortura laboral, sus refinamientos de usura bancaria, sus estrategias de despojo y privatización en educación, salud, vivienda, cultura… están tratando de maquillar las monstruosidades de la industria bélica capitalista, sus altares financieros y mediáticos, más todas las canalladas ideadas pertinazmente para humillar a la humanidad con hambre y pobreza, durante siglos;

Cirugía ideológica mayor presentada como el nuevo paradigma político ideológico menor, que se acerque a los intereses de los  filántropos y bondadosos que donan sus riquezas en favor de la humanidad y la democracia

Preparan un arsenal de paliativos, analgésicos y entretenimientos ideados para anestesiar la rebeldía, para diluir el espanto develado por la pandemia y para convencernos de que nada puede ser cambiado, que «la cosa es así» y que debemos resignarnos, a lo mismo, que alguna migaja caerá de la mesa del capitalismo «renovado».

Los muchachos intelectuales serviles a tal canallada están trabajando arduamente, y se escuchan los discursos desaguisados y los  conferencistas tecnócratas con el análisis de cifras telecmaticas y sus filosofías tecnológicas,

Ya tienen reservadas muchas páginas en los diarios «principales» y muchas horas en la radio-television del circo monopólico trasnacional.

Y en las «redes sociales», desde luego, son el nuevo canal de la era productiva que hay que acostumbrarse,

Entre los promotores del nuevo hermoseamiento del capitalismo están los mismos viejos ideólogos que contribuyeron al desastre horrendo que la humanidad padece hoy, pero que ha sido por siglos los  operadores de la misma explotación obrera que buscan como quedarse con la plusvalía del trabajo obrero.

Son los mismos apellidos, las mismas universidades, las mismas escuelas financiero-rapacesnada nuevo en esa «renovación» que tratan de imponernos para contestar:

¿cuál es el futuro de la humanidad después de la pandemia?

Dicho de otro modo, ellos responden: más de lo mismo, con algunas reformitas. Sin pérdidas de ganancias, claro.

En las tripas mismas del capitalismo está la fuerza que lo destruirá. No hay que buscar esa fuerza en otra parte. Es la fuerza que finiquitará y sepultará al capitalismo para crear una sociedad nueva. «La burguesía produce, ante todo, sus propios sepultureros», dijo el gran filósofo Alemán, Karl Marx.

No se necesita mucha ciencia para verlo en plena acción, diariamente. Los destruyen las contradicciones capital-trabajo, llevada a su más alta expresión, que es una revolución en marcha, aunque gasten mucho en ocultarla.

De ese antagonismo se desprende la tensión que dilucidará, con la mayor amplitud, el papel histórico y los objetivos de la lucha de clase del proletariado.

El capitalismo no solo crea y recrea las crisis, inventa ilusiones para anunciar que logrará la «recuperación» de la economía mundial y renovará sus escenarios con estratagemas reformistas de largo plazo.

Inoculará «nuevas» reformas y grandes engaños para mantener al capital por encima de los seres humanos, como siempre han sido las estrategias de  entretenimiento para los pájaros bobos, el trabajador ignorante que vende fuerzas de trabajo ya no por un salario, sino por la sobrevivencia.

 

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