Policía, Población y los Medios de Comunicación

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Por Manuel Zayas

La Policía es uno de los instrumentos represivo del Estado cuya tarea principal , como auxiliar de la Justicia,  es mantener el orden y la paz social. En procura de dicho cumplimiento, está obligada a interactuar con los diferentes sectores sociales.

La institución está clasificada u ordenada por departamentos, en el que cada estructura se especializa en tareas específicas con la finalidad de lograr un mejor desempeño aplicando la división social del trabajo.

Entre los más importantes figuran: Los departamentos de crímenes y delitos contra la propiedad; homicidio, que investiga la muerte de personas; el Servicio Secreto o de Inteligencia y el departamento policial más complejo, por el tipo de delito que maneja, que es el de anti narcótico.

El órgano policial durante mucho tiempo fue el más importante ya que ha trabajado en la seguridad nacional. La causa por lo que el delito de narcotráfico sobrepasó todas las demás instancias, es porque este delito se convirtió en una amenaza supranacional.  Este mal es como un tipo de avispa que pone huevos en el cuerpo de la víctima, para que la cría al nacer se alimente del mismo.

Una gran cantidad de países han unido esfuerzo en la persecución del delito de las drogas narcóticas, ya que los grandes traficantes, con tal de burlar las autoridades en cualquier territorio, reclutan, sobornan y utilizan cualquier subterfugio.   Pero una vez la sustancia llega al destino, que comienza a ser distribuida, los mini o micro distribuidores se valen de muchas artimañas para lograr sus objetivos.

Estos utilizan los famosos nini, a mujeres y niños para hacer llegar los encargos; de muchos uso son los delivery  y hasta el servicio de taxi.  El seguimiento dado a este flagelo es tan arriesgado, que la policía, con tal de lograr dar con un distribuidor local, no sólo debe conseguir una persona con el valor o nervio de acero, sino que también debe de dominar bien la jerga manejada por estas personas. Además, debe ser diestro en el uso o consumo, para no ser descubierto.

Hasta ahora hemos hablado de lo que se estila, de lo que debe ser el funcionamiento de esa institución.  Pienso que se confunde el papel que en la vida diaria ejerce este órgano; si la policía es persecutora de esta actividad o es un regulador no reglamentado.  El ciudadano no involucrado en ninguna de las fases del proceso de venta de esta sustancia no está supuesto a reaccionar a favor ni en contra, cuando lo hace es por estar relacionado sanguínea o económicamente.

Cuando la comercialización de las drogas empezó a controlarse, si inició el auge de su consumo, junto con esto la apreciación de esta sustancia. Las autoridades han contado con el apoyo de los medios de comunicación en esta lucha. Nos atrevemos a decir que las Relaciones Pública de la DNCD no ha estado a la altura de las circunstancias, toda vez que la actuación del órgano policial se ha visto envuelta en estruendosos escándalos.

Sabemos que en ocasiones la policía ha incurrido en exceso y que hay casos en que los delincuentes enfrentan las autoridades. Otros casos en que la policía sabe que alguien se dedica a la venta, pero que se la arregla para no ser sorprendido; y de ésta forma se mantienen burlando la persecución de este delito. He aquí que sugiero a quienes manejan medios de comunicación, que no sean tan ligeros al tratar estos hechos, ya que a nuestro entender son mínimos los casos en que las personas acusadas no tienen algún vínculo con la acusación

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