Iglesia Católica: Dos caras y una decisión

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REVOLTILLO

 Iglesia Católica: Dos caras y una decisión

Con sus críticas a todas luces destempladas, vertidas a través del Sermón de las 7 Palabras, la Iglesia Católica muestra dos caras y una decisión que parece irreversible respecto a un posible intento de reelección del presidente Danilo Medina. Dos caras con una de las cuales fustiga y condena a la autoridad política, a los estamentos oficiales, pero que prefiere ocultar la segunda, a la que nos referiremos más adelante, y de paso desperdiciar tan importante escenario para ver, aunque solo fuera un poco, los complejos males que se baten en su interior. La poderosa organización religiosa dio preferencia a la cara del látigo y por eso, en casi la totalidad de los comentarios vertidos en las referidas palabras, pecó de parcial y desconsiderada, comportamiento exhibido en el uso de epítetos y señalamientos acusatorios, a todas luces impropios de un escenario como el de la Semana Mayor y de pastores que se supone son portavoces del amor a Dios y de la justicia.  En ese contexto, para nada parece buena enseñanza, por ejemplo, generalizar en el caso de la justicia hasta afirmar que “está secuestrada” y que sus administradores exhiben comportamientos “cínicos”, en tanto “son teatreros” al servicio de los intereses de los políticos y, a la vez, “protectores de ladrones”. En su propósito de descalificar al ras al presente gobierno, pero en lo fundamental de inhabilitar políticamente al del presidente Danilo Medina, la Iglesia peca de simplista cuando al enfocar los males sociales, afirma con ligereza asombrosa que “al pueblo dominicano lo están condenando a sus males…”, situación que atribuye al hecho de que los políticos solo viven para defender sus intereses “y no los intereses de quienes los hemos elegido”. Parecería como si esos males no fueran la esencia misma de un sistema político forjado en las desigualdades sociales, las desviaciones de todo nivel, vicios y privilegios, o como si no fueran parte de nuestra vieja realidad y no la consecuencia del gobierno de turno.

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La oculta, la segunda cara de la Iglesia Católica

En su discurso, la Iglesia reprocha a los políticos que pisotean la Constitución en sus propósitos de perpetuarse en el poder, tras advertir acerca del peligro de la dictadura a la que se encamina el pueblo dominicano. Pero ante este episodio que tanto le escandaliza, opta por la vía fácil, la de recriminar a los políticos dejando de lado la oportunidad de ver un poco hacia su propio interior. Oculta que en su fuero no funciona la democracia interna, no se verifica el necesario relevo en los mandos y es donde, a la vez, la perpetuidad en las posiciones de poder cobra mayor vigencia. Basta con recordar que su presidente, el Papa, solo es sustituido cuando muere, al igual que sus cardenales y arzobispos que son inamovibles de sus mandos, lo que solo ocurre en casos extremos de enfermedad o cuando llegan al tope de la edad permitida. Se oculta la otra cara, además, cuando tras el despiadado látigo agitado contra otros, se juega a ignorar los diversos componentes que dan forma a la debacle por la que atraviesa la Iglesia Católica,  y que están presentes en los actos de corrupción cometidos en sus propias finanzas, en las plagas que representan las prácticas pedófilas y homosexuales en su interior, en el descalabro que exhibe el matrimonio, la familia como núcleo básico de la sociedad, en la pronunciada pérdida de fieles y en el predominio de los vicios y la colonización cultural y política, que imponen y ejercen los imperios contra las naciones más indefensas.  Si como alegaran sus voceros de las 7 Palabras “la iglesia tiene la cura de muchos males sociales que afectan a la humanidad…”, entonces debiera poner manos a la obra y colocar su basta y compleja estructura organizacional, al servicio de hacer prevalecer los valores por los que Dios entregó a su hijo.

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También se nos va abril sin pensiones para los periodistas enfermos

En unos cuantos días termina el mes de abril.  El cuarto del año y en el que se consigna el Día Nacional del Periodista, fecha que incrementa las expectativas de los muchos colegas dominicanos que aguardan una pensión oficial para mitigar sus enfermedades y carencias económicas. Hace poco el presidente del organismo encargado de procurar asistencia social y médica a los periodistas, el Instituto de Previsión y Protección del Periodista (IPPP), revelaba la existencia en el país de decenas de periodistas enfermos y retirados que no reúnen las más mínimas condiciones para sobreponerse a su triste realidad, por lo que justificó que sean pensionados por el Estado. Juan Carlos Bisonó en más de una oportunidad ha hecho la solicitud al gobierno y la ha justificado en el hecho de que la institución que dirige, no dispone de recursos para acudir en auxilio de los tantos envejecientes desamparados, afiliados al Colegio Dominicano de Periodistas, lo que atribuye a la morosidad de muchos de los que están llamados a cumplir con la Ley 10-91 en lo relativo al pago del impuesto a la publicidad. Si bien las pensiones concedidas a periodistas representan hasta ahora la única posibilidad que estos tienen de recibir una asistencia que contribuya a aliviar sus precariedades económicas y de salud, es un tema que necesariamente tienen abordar a profundidad las instituciones que representan al sector. No es posible que siendo los periodistas el sector que mayor influencia ejerce en la sociedad y disponiendo de un instrumento legal llamado a proporcionar los recursos para desarrollar sus propios programas, tenga que depender de si el gobierno de turno puede o quiere acudir en su auxilio. Por eso he venido planteando la necesidad de que los periodistas se unan alrededor de su colegio y como un solo cuerpo, se enfoquen en logar la modificación de su ley de colegiación y con ella procurar la creación de mecanismos que les garanticen el cobro eficiente del impuesto a la publicidad.   Solo que, para llegar hasta ahí, primero tienen que superar la división interna y cambiar la imagen de debilidad que exhiben ante los empresarios del periodismo y la comunicación.

 

 

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Periodista y escritor con mas de 38 años de ejercicio continuo del periodismo en República Dominicana. Autor del libro "Hacemos Periodismo Digital?

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