¿Tiene Santiago un síndico de cristal? 

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REVOLTILLO

¿Tiene Santiago un síndico de cristal? 

Oí en un audio a Fernando Rosa decir que Santiago de los Caballeros precisa tener en su Ayuntamiento a un alcalde de rostro humano, de carne y hueso, que no sea de cristal, que no habla ni consulta con nadie, que dirige la ciudad desde un canal de televisión y que cree que fue escogido como figura principal del municipio, para maquillarle el rostro con pintura. Comentaba que Santiago precisa de un alcalde que ponga atención a la gente, que no sea un anónimo que se oculta tras las paredes para dirigir bajo sus propios términos y criterios. Los señalamientos de Fernando Rosa tienen

Lic. Fernando Rosa

como contexto su propuesta de transformar a Santiago de los Caballeros, un concepto programático y estratégico que visualiza una ciudad diferente a la actual y que engloba un conjunto de acciones y cambios estructurales, con miras a encarar y superar debilidades puntuales y viejas a las que nos referiremos en otros trabajos. En honor a la verdad, tengo que confesar que no había escuchado jamás una descripción tan bien lograda, tan sabia y precisa, de tanta similitud con el perfil y la forma como se maneja ante el pueblo el flamante síndico de la Ciudad Corazón. Es un retrato preciso, impecable, expuesto con palabras llanas y que encarna a ese personaje en escena que, a pesar de ser votado por gente real para representarle y dirigir su ciudad, se distrae en las nubes, camina su propio paraíso, disfruta pletórico su mundo de fantasías, se embruja y trata de embrujar, vuela como si estuviese por encima del bien y el mal, se explaya rodeado por el coro de sus canes agradecidos, mientras en la tierra, en el Santiago real donde persisten innumerables problemas de soluciones ignoradas, solo se percibe un rosto, como diría el poeta, atiborrado de colores abigarrados

Casa nacional sede del Colegio Dominicano de Periodistas

La unidad de los periodistas es necesidad impostergable

En la entrega de la pasada semana me refería al grito lanzado desde Santiago de los Caballeros, por más de un centenar de periodistas miembros del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP), que claman por la unidad como única alternativa para salvar, relanzar y fortalecer su gremio profesional. A partir de lo que conozco, la iniciativa ha tenido una excelente receptividad, al punto de que fue realizado un encuentro para brindar por la unidad-que se realizó a pesar de las lluvias caídas la noche de la convocatoria- y que se tradujo en un provechoso escenario para el análisis y exposición de interesantes ideas en beneficio tanto de la unidad como del gremio. En adición, fluyen comentarios favorables en las redes sociales, mensajes telefónicos y de correos electrónicos, en los que decenas de periodistas se manifiestan a favor de que se asuman intentos sostenidos y serios en procura de que los intereses personales, de grupos, las diatribas, confrontaciones inútiles y las tensiones entre periodistas y alrededor de su colegio, se coloquen a la deriva para abrir un espacio a la compresión, la unidad, al dialogo, a la búsqueda de avenencias para que juntos, de la mano, en armonía y bajo la convicción de que la unión hace la fuerza, se emprenda la impostergable tarea de restaurar al CDP y hacer de él un instrumento de poder y representación auténtica de los interés de su membresía. Particularmente tengo la convicción de que ninguno de los cuatro candidatos a la presidencia del CDP que se conocen hasta ahora, podrán por si solos revertir el estado de inoperancia, de debilidad institucional, de falta de peso social, de desinterés en su membresía, de poca representación, de ausentismo en los escenarios que son de su incumbencia, así como de autoridad para hacerse respetar ante los que tienen que pagar el impuesto a la publicidad y que, con el relajo de ofrecer dádivas cuando les parece y por el monto que consideren, impiden que los periodistas cuenten con recursos que les permitan autofinanciar los planes de salud, retiro y pensiones de sus afiliados, según dicta la ley 10-91. Por eso considero que aunque falta mucho terreno por recorrer, la membresía del CDP debe cambiar su actitud de dejar hacer y dejar pasar, tiene que convertirse en ente activo, crítico, reflexivo, tiene que cuestionarse, preguntarse si acaso vale la pena seguir entretenidos con espejitos saltarines y de ocasiones; tiene que preguntarse cómo es posible que su colegio sea entre todos los gremios de profesionales del país, el más ausente, el más  vulnerable, el más irrespetado, el que reúne a los hacedores de la profesión más cualquierizada, más éticamente devaluada y más invadida por asaltantes de toda procedencia y calañas. Tiene que producirse un despertar, una oleada reclamante de la unidad basada en principios y metas específicas, una oleada que ponga punto final a la costumbre de correr a ciegas tras promesas y figuras que solo se venden asimismo y a sus ontereses, tiene que florecer el entusiasmo, generarse el clamor de que se prioricen espacios donde lo que importe sea la institución, el CDP. Consciente estoy de que el camino por recorrer es largo y difícil, solo que lo imposible apenas existe en la mente de los pesimistas…Seguiremos en la ruta.

La preocupación del arzobispo metropolitano de Santiago

Monseñor Freddy de Jesús Bretón Martínez planteó inquietudes interesantes en su homilía del tedeum por el 175 aniversario de la Batalla del 30 de marzo del 1844, que fuera celebrado el pasado sábado en la Catedral Santiago Apóstol. Bretón Martínez habló de que tanto el Gobierno, las entidades y la familia, deben evitar a toda costa dar cabida a las divisiones y rivalidades ya que, a su entender, con ese tipo de conductas no se consigue nada en lo absoluto. Recordó que los humanos pueden disentir, pero que las rivalidades jamás deben poner en riesgo la unidad tanto del Gobierno como de las instituciones y las familias. El alto dignatario de la Iglesia Católica en Santiago de los Caballeros insistió en su sermón en la necesidad de que se ponga el empeño necesario hasta hacer posible que el interés general, siempre se coloque por encima de las apetencias particulares. No hay dudas de que se trata de inquietudes de una gran significación, que precisamente encuadran a la perfección con el contexto prevaleciente en República Dominicana. Infelizmente, el individualismo se ha convertido en la regla de oro del comportamiento social del país, al grado de que el sentido de solidaridad, de servicio al prójimo, se nos ha convertido en una norma casi extinta. No pretendo ser pesimista, pero los buenos sentimientos de Bretón Martínez, que comparto a plenitud, son difíciles de alcanzar por razones que el tiempo no bastaría para enumerar, pero que indefectiblemente, están intrínsicamente conectadas con la naturaleza del sistema en que vivimos. Es difícil que prevalezca la igualdad mientras la desigualdad social y económica, sean precisamente el fundamento del capitalismo salvaje que nos gastamos. Así de simple…

 

 

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