Los 7 jinetes del periodismo 

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Por  Oscar López Reyes

Nunca como en el siglo XXI, el periodismo había descendido a una cota de credibilidad bien baja, y para pregonar un número  se requiere un estudio multivariables, porque la estimación se tiñe de subjetividad. Sus atajos, eso sí, se han vuelto pavorosos y apestosos, a derivas de siete dislates que denominamos apocalipsis.

1.- Ejercer  la  comunicación sin formación académica ni acreditación  gremio-profesional, salvo los veteranos.

2.- Recepción de dinero a cambio de difusiones o comentarios.

3.- Noticiar y opinar sin investigar.

4.- Esconder, minimizar y exagerar  informaciones por afectividad: familiaridad, amistad, política, religión y negocios.

5.- Ocupar paralelamente funciones estatales y periodísticas.

6.- Especular o mentir para dar “palos noticiosos”.

7.- Vender publicidad y ser comentarista, a la vez, o prestar su imagen para anuncios comerciales, no para causas nobles.

¿Cuáles son los nexos actuales con el apocalipsis?

Prensa escrita: a) equivocación por medianía profesional, b) no aceptar o desnaturalizar el derecho a réplica, c) publicar desmentidos sin haber insertado informaciones en ese medio, d) redactar títulos alejados de los textos, e) enfocar temas y no darles seguimiento por presiones o autocensura.

Radio y televisión: a) enjuiciar en el centro de la noticia, estando en evolución; b) elogiar a troche y moche, y usar adjetivos calificativos; c) provocar más que analizar y fanatizarse con figuras públicas; d) reconocer lo malo y nunca lo bueno, o viceversa, y e) desconsiderar a los entrevistados: 1) interrogatorios policiales, 2) forzar al entrevistado a que diga  lo que el entrevistador quiere que exprese; 3) discutir o contradecir impetuosamente en la formulación de preguntas; 4) pronunciar discursos envueltos en las preguntas, y 5) insultar, mutilar e interrumpir.

En internet…¿?¿?¿?.

Algunos de los siete jinetes del apocalipsis han estado presentes y ausentes en por lo menos siete etapas del periodismo en perspectiva histórica:

1.-Primera República (1844-1861) y Segunda República (1865-1916), gacetas político-doctrinarias; 2.- El gobierno de Gregorio Luperón (1879-1880): el primero en incentivar a la prensa; 3.- Intervención norteamericana (1916-1924): enjuiciamientos  y publicaciones auténticamente patrióticas. Se estampa como la época más gloriosa del periodismo dominicano; 4.- Mandato de Horacio Vásquez (1924-1930): sometimientos judiciales emblemáticos, 5.- Trujillo Molina (1930-1961): la censura más atroz; 6.- Ejecutorias de Joaquín Balaguer (aparición de la payola), el más represivo,   e Hipólito Mejía, el más insultante, y 7.- Administraciones del PLD: las de mayores anormalidades sin estupor.

La mayoría de los primeros puntos citados  no gorgotearon en los siglos XIX y XX, cuando las condiciones socio-económicas y laborales patentizaban más precariedad y la conducta ética simbolizaba respeto, y galanteaba como un timbre de orgullo. En el XXI,  predomina el consumismo hedonista y el lujo exhibicionista, que doblegan principios y queman pestañas.

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