Abel Martínez nunca se comprometió con nada ante Santiago

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REVOLTILLO

Abel Martínez nunca se comprometió con nada ante Santiago

Es difícil exigir cumplimento de algo cuando no se asume compromiso alguno ante nada ni nadie. Naturalmente, eso no pesa tanto cuando se trata de alguna relación particular, de algo entre dos personas, pero cuando tiene que ver con todo conglomerado social al que hay rendir cuentas y llenar sus expectativas, entonces las cosas cambian de color. El problema que tienen los munícipes de Santiago de los Caballeros frente al flamante síndico Abel Martinez, radica en que NO hay un referente específico en el que el ciudadano pueda ampararse para reclamar absolutamente nada. En su condición de precandidato y luego de candidato, Abel Martínez no le explicó a los santiagueros sus planes, por ninguna vía les hizo saber qué haría desde el Ayuntamiento, cuál era su propósito, hacia donde pretendía enrumbar la ciudad, en cuales ejes específicos descasaría su administración, en fin, nadie se enteró de las pretensiones del hoy sindico, lo que no solo le liberaba de cualquier obligación ante la municipalidad, sino que le dejaba las manos libres para hacer lo que le pareciera, de espalda a todo el mundo, solo privilegiando caprichos y satisfacciones personales, que para nada obedecen a una planificación estratégica que marque el norte a seguir por el Primer Santiago de América. Ahí radica la naturaleza de la actual gestión y lo que hemos visto, no es otra cosa que acciones unilaterales, aisladas e improvisaciones marcadas por el populismo más desgarrante. Se mercadea con eficacia, gracias a las bocinas repetidoras que gozan de favores y privilegios, una imagen supuesta de cambio de la ciudad, pero que solo se hace palpable en la recogida parcial de la basura y en la ocupación de paredes que son convertidas en murales pictóricos. No obstante, la cara de los mercados ofende y hiede, el caos en el transito molesta e indigna, los aires malolientes de las cañadas apestan, la falta de espacio para aparcamiento arranca ira, el fomento de los deportes pasó a ser una quimera, la cultura se reduce a embadurnamiento de paredes, el matadero municipal es una afrenta vergonzosa, las inversiones en obras no se ven ni en pintura y los cuartos de los contribuyentes, más de 1,600 millones de pesos al año, se “administran” como al flamante síndico le venga en ganas…!Pero aun así y como si Santiago se tratara de una ciudad poblada por eunucos, las serpientes encantadas repiten sin cesar, en su afán de convertir en realidad la magina fantasía abelista, que el actual es otro Santiago. Uf!

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El enfrentamiento armado en la frontera tiene que ponernos en alerta

El viernes pasado tuvo lugar un nuevo enfrentamiento armado entre militares dominicanos y haitianos en la comunidad El Carrizal de la provincia Elías Piña. Lo que se sabe es que, del lado de la vecina nación, la emprendieron primero a pedradas y luego con ráfagas de alto calibre a los dominicanos, en represalia por la construcción de una verja en el sector indicado. Los militares nuestros se vieron en la obligación de responder los ataques que, según las imágenes y algunos audios del incidente, estuvieron precedidos por señalamientos de desprecios y poca consideración hacia los dominicanos. Se aguarda los informes que deberá ofrecer la comisión que las autoridades dominicanas designaron para investigar el incidente, aunque no es mucho lo que se puede esperar por tratarse de algo que se ha convertido en una costumbre de los haitianos.  La represalia a la construcción de la verja solo se justifica en la negativa de traficantes de migrantes, que a toda costa buscan impedir se afecte su negocio de pasar indocumentados para esta parte y, de esa manera, seguir poblando nuestro territorio de ilegales. El panorama fronterizo se torna cada vez más preocupante y frente al problema, urge estar alerta, exigir la intervención de las potencias responsables del fracaso de Haití como Estado y nación, para que sean ellas quienes eviten ocurra lo peor. Son esos que saquearon y desangraron a Haití, quienes están en la obligación de saldar las deudas acumuladas con su desahuciado pueblo y, al propio tiempo, generar un espacio de equidad que desarticule la estructura mafiosa que, aun siendo menos del 3 por ciento de la población, concentra y absorbe el 97 por ciento de sus riquezas. La solución no es y nunca será República Dominicana. ¡Que quede claro!

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Quedarse con sus pertenencias no es justo y tampoco humano

Estamos en total acuerdo con que la gestión abelista recupere los espacios que fueron diseñados para asegurar que el ciudadano camine sin mayores riesgos por la ciudad. De ninguna manera resulta aceptable que las aceras, calzadas y otros espacios peatonales, sean tomados por venduteros y negociantes que, además de generar desórdenes, crean obstáculos para el libre desplazamiento de los transeúntes.  Lo que no compartimos es que se practiquen soluciones arbitrarias y meramente coyunturales, los famosos operativos, mientras se sacrifica la planificación de alternativas para una situación que, queramos o no, es parte de nuestra realidad tercermundista.  No se justifica que en los casos de gente humildes que solo tratan de vender frutas o algún otro comestible para ganarse la vida, no se le hable y advierta primero, sino que abruptamente se les sorprende y, lo que es peor, son despojados de sus pertenencias sin tomar en cuenta que en esas frutas tiradas al suelo o incautadas, hay una pequeña inversión que sabe Dios que lío hicieron para comprarlas. Es ilegal, inhumano y aborrecible que a esas personas se les despoje de sus mercancías, que uno supone se las adjudica el personal que realiza dichos operativos.  Si bien la gestión abelista está en pleno derecho de recuperar los espacios citadinos reservados al peatón, es injusto que se apropie de coas que probablemente le parezca pequeñas y sin valor, pero que para sus humildes dueños representan mucho. ¡Eso debe evitarse!

 

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